Picaduras de insectos veraniegos: cómo evitarlas y, si ya están, tratarlas.

Vivamos en ciudad, vivamos en el campo, lo que no se puede evitar, a no ser que nos metamos en una burbuja, es encontrarnos con insectos de diversos tipos. Desde mosquitos y arañas hasta avispas y tábanos, la probabilidad de ser objeto de picadura es muy alto en verano.

Aunque los adultos también lo sufrimos, es con bebés y con niños con los que hay que vigilar más. Por ello más vale prevenir y utilizar repelentes respetuosos, para reducir la atracción que puedan despertar los más pequeños en los insectos de nuestro entorno.

En el mercado hay productos con más química, pulseras repelentes y también compuestos más respetuosos.
Otra opción es hacer nuestro propio repelente de insectos. ¿Cómo? Sencillo, basta conseguir un dispensador y mezclar 40 ml de aceite vehicular (almendras dulces o caléndula) con unas gotas de un aceite esencial, solo uno (*).
En el caso de menores de un año, solo incluiría 10 gotas de aceite esencial. A partir de los dos años, 20 gotas.
Esta mezcla se vaporiza sin excederse, que no estamos untando el pavo de Navidad 😉

También se puede vaporizar la estancia con uno de los aceites esenciales recomendados.

Los aceites esenciales más apropiados son:

  • Citronella de Java: la Agencia de Protección Ambiental (EPA) lo clasifica como un biopesticida con un modo de acción no tóxico y forma parte de multitud de pesticidas registrados, como aerosoles, lociones y velas. También se incluye en algunos protectores solares, pulseras y collares antipulgas.
  • Eucalipto azul: usado en muchos países para repeler insectos voladores. No recomendable en embarazo, lactancia, y menores de tres años.
  • Geranio de Egipto: antifúngico, antibacteriano y gran insecticida.
  • Lemongrass: bactericida, antimicrobiano y antifúngico.

¿Y si ya han picado?

Lo primero es ver la reacción que se produce: cualquier reacción alérgica se desarrolla muy rápidamente, por lo que es recomendable ir a urgencias.

Si la reacción está dentro de una cierta normalidad, hay tres opciones sencillas.

La primera, uso de gel de aloe vera, a poder ser directo de la hoja. Sobre esta planta ya he hablado largo y tendido aquí.
La segunda opción es un remedio “de la abuela”: el ajo. No por ser remedio popular es menos efectivo: el ajo tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.
La tercera opción se prepara igual que el repelente visto anteriormente, aunque siguiendo las recomendaciones de dosificación cuando hablé de las precauciones a tener con la aromaterapia. Los aceites esenciales más apropiados para tratar la picadura son:

  • Árbol del té: protege y regenera la piel, además de todas las propiedades que os cuento aquí.
  • Citronella de Java: Debido a sus propiedades antifúngicas, el aceite de citronela también se utiliza para tratar las picaduras de insectos.
  • Geranio de Egipto: antifúngico, cicatrizante, antibacteriano, antiinflamatorio y analgésico. Ayuda a reducir infecciones cutáneas.
  • Menta piperita: antiséptico, antipruriginoso (reduce la picazón), astringente, antiinflamatorio, analgésico y cicatrizante.

Ya tenemos nuestro pequeño botiquín antibichos para este verano. Si queréis aprender a realizar un botiquín natural para tratar las problemáticas más comunes durante la primera infancia, os invito a descubrirlo a través del Taller Online.

(*) Todo producto nuevo que se vaya a aplicar sobre la piel, sea en bebés, niños o adultos, es recomendable probarlo en la cara interna de la muñeca para comprobar si produce reacción. Si hay reacción, se aplica gel de aloe vera y se descarta el uso de ese producto.

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